Ni de aquí, ni de allá
Bueno, aquí seguimos, la vuelta a la rutina me excusó de este parón en el que me decía a mi misma que no tenía tiempo para escribir, aparqué ciertos sentimientos para recibir otros nuevos que sumados dolieron más. En ciertas ocasiones pienso que soy yo la que busca que algo duela, no lo se, lo que si se es que estaba viendo temblar otra vez mi cuerpo y mi mente y antes de tocar el fondo busqué ayuda.
Decidí esta vez comenzar un proceso nuevo con alguien que no conocía, probar una nueva voz que me acompañara e intenté que esta vez fuera de forma presencial, aquí en mi pueblo por darle cercanía pero no encontré ni un solo psicólogo que estuviera especializado en duelo migratorio, muchos me dijeron que si trabajaban duelos y que podíamos trabajarlo igualmente pero para mi era importante que si fuera especialista en ello o que incluso hubiera pasado por un proceso parecido para que me entendiera, cada uno con sus manías, el caso es que tuve la suerte de que esto sucediera porque así encontré a Lina al otro lado de la pantalla.
Decidir volver a terapia no lo siento como una recaída, ni como un fracaso ante el “yo puedo con todo”, porque si, yo puedo con todo pero a veces no sola y pedir ayuda aunque me cueste está bien. Darme cuenta de que un año después de mi regreso aún duele más me ha pillado por sorpresa y me ha hecho dudar en si tomé la decisión correcta. Me he vuelto a ver a mi misma haciendo la maldita lista de pros y contras y puede ser que deliberadamente esta vez, Berlín se ha salido con la suya. Me veo en muchos momentos convenciendo a mi cabeza de que lo que tengo aquí vale mucho la pena para calmar mi ansiedad aunque sea por un rato.
Hace un par de días una de mis alumnas me contaba que a ella también le gustaría irse a vivir fuera al extranjero pero que le habían dicho que al volver no te sentías ni de aquí ni de allá, me sentí menos sola en ese momento porque quien sea aquella persona que le comentó eso, había compartido algo de lo que yo siento. Y eso me digo, que no estoy sola, no estamos solos, habemos muchos pasando por procesos migratorios o por cualquier duelo, somos muchos los que hemos tenido que renunciar a mucho para tener mucho otro.
Esta vez escribo esto para recordarme que volver a terapia está bien, que es necesario y que no somos los únicos que como cantaba Chavela, no nos sentimos ni de aquí, ni de allá.
Comentarios
Publicar un comentario