Debí tirar más fotos

 

Supongo que hay varios factores que influyen en por qué no te cuentan ciertas cosas que te van a ocurrir cuando decides volver a tu lugar de origen. También intuyo que cada uno pasa su proceso y toma sus tiempos de adaptación. Debí darme cuenta cuando María una amiga canaria, “retornada” también hace ya unos años, me contó que después de haber pasado cuatro años desde su regreso todavía seguía diciendo que acababa de volver a España. Y es que de alguna manera, a mi también me pasa, creo que hemos vuelto pero seguimos teniendo o queremos seguir teniendo un pie allí.

Es difícil de explicar, pero más allá de la morriña previsible, te ocurren cosas que no captabas que te pudieran pasar, así que ahí van algunas de las más extrañas que me ocurrieron a mi, y me hubiera gustado saber o prever que pudieran ocurrirme.


  • Despertar sin saber donde estás. Esto me llevó loca sobre todo las primeras semanas, me despertaba pensando que estaba en mi cama en Berlín, y abrir los ojos y constatar la realidad me resultaba un shock, ni la habitación, ni la disposición de la cama son la misma, así que no ayudaba. Me sigue pasando de vez en cuando, aunque soy más rápidamente consciente de donde estoy. Me resulta curioso porque no me ocurre cuando estoy de vacaciones, pero si que fue muy persistente al mudarme.

  • La ansiedad llamando a tu puerta. Quizá esto era más esperado porque pese a que me volví feliz, las últimas semanas previas a la mudanza fueron muy estresantes, recoger y empaquetar lo que era tu vida tras diez años no fue fácil.

  • Reacción urticaria o dermatológica. Me costó entender que los picores que tenía por todo el cuerpo eran debidos al estrés y la ansiedad, comenzaron en Berlín antes de volverme y se intensificaron al llegar aquí. Cada vez que pensaba en ello el cuerpo me picaba más, no fue bonito, pero entender que lo que le pasaba a mi cuerpo era solo una reacción de mi cabeza me ayudó a relajarme y a saber que esto también pasaría.

  • Los lloros y los recuerdos. Tenía muy claro que no quería ser la que está llorando por las esquinas por haber vuelto, pero del dicho al hecho hay un trecho. Una vez una amiga me dijo que ella pensaba que lo iba a llevar peor, así que a partir de ese momento me permití ser un poco más llorona y que fluyera.

  • No poder ver fotos. Siempre digo de broma que Berlín ha sido mi relación más larga y ahora he tenido que hacer como con mis “ex”, contacto cero. No suelo ver fotos de Berlín, aún me duele. También hay en esto un poquito de FOMO (fear of missing out, miedo a perderse algo).

¿Y a ti?, ¿qué te supuso tu vuelta a casa?, ¿qué no esperabas que te pasara? Cuenta, estoy aquí.


Comentarios

Entradas populares