Querido verano

 

Querido verano, aquí estábamos esperándote aunque antes de que llegaras algunos ya estuvieran quejándose. El inconformismo que forma parte ya de nuestro día a día, que nada nos sirve, todo nos aburre, lo poco gusta y lo mucho cansa y el calor no iba a ser menos en este nuestro escrutinio generalizado de la vida.

Por delante quedan tres intensos meses de calor, de playa, chiringuito, cerveza fría, sandía a rodajas, siestas, sudor, ventilador, mosquitos, granizados, otro heladito y un bucle infinito de cosas que en general amamos muchos pero que aborrecen otros, que se la pasan resoplando, escapando al frío, preguntándose cuando se podrán tapar de nuevo por la noche y deseando que llegue la siguiente estación de la que quejarse.


No olvidemos tampoco a aquellos que tienen que hacer malabares para compaginar trabajo y niños sin colegio. He visto recortes de vacaciones que ríete tú de cualquier collage, corta y pega aquí y allá, este día tú, el otro yo, mañana les toca a los abuelos, a ver cuando empieza el campus, yo me escapo mañana antes y los recojo pero el lunes te toca a tí, ...y así gestionando una conciliación con unas vacaciones que no dan lugar al descanso, nunca una plaza en la escuela de verano fue tan codiciada en el pasado como ahora, hay padres con más nervios el día de las matrículas que cuando juega la Champions su equipo favorito.

Y luego están ellos, nuestros pequeños, los niños y jóvenes que llevan semanas anhelando que llegue este momento. Los que su único plan es dormir más, quedar con sus amigos, jugar a la Play e ir a la playa, son los que más desean esas largas vacaciones, en las que los días son eternos y aunque no se aguanten ni ellos, son felices. Aunque ya no lo recordemos, todos fuimos libres en algún verano de nuestra vida, todos incordiábamos a la hora de la siesta para correr a la playa o la piscina, todos remoloneábamos en la cama cuando nuestra madre nos gritaba que teníamos que bajar a comprar el pan, ninguno de nosotros quería hacer la cama, ni tampoco los dichosos cuadernillos de repaso, pero los tiempos han cambiado y no sabría decir en que medida las responsabilidades y los placeres se han dado la mano, a cuántos acuerdos llegamos con nuestros hijos, a cuántos incluso con nosotros mismos, cuánto descanso nos permitimos. 

El verano ha llegado sí, pero como sabemos no es eterno, así que permítete no escuchar el despertador, ese ratito más de playa leyendo, cómete el dichoso helado y quéjate de la calor si quieres, pero acuérdate de todo lo que echarás de menos pronto. Querido verano, te estábamos esperando…


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